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El habla del viejo Camagüey

Foto antigua del Camagüey Manifestación: Generales 

Camagüey no solo se distingue por sus características arquitectónicas muy autóctonas, hay un rasgo que se siente a cada paso y que también nos identifica: su hablar cotidiano. Estas peculiaridades en el decir provienen de siglos anteriores y se arraigaron, fundamentalmente, en el siglo XIX.

Aún hoy día muchos utilizamos al despedirnos el arcaico "abur", con frecuencia convertido en el diminutivo "aburito". Se sustituía así el "a Dios" y se camagüeyanizaba el arcaico "agur" del medioevo español. Al recipiente casero, utilizado hoy día para congelar el agua y transformarla en hielo, algunos le llamaban "artena", remedo tal vez de la "artesa", recipiente donde los barberos preparaban la jabonadura para el afeitado.

En la arquitectura somos prácticamente inventores, en el siglo XIX, de las "medias pilastras" que aún se observan en las fachadas de viejas mansiones coloniales, son esas columnas que se parten al medio y no llegan al suelo, también del "guardapolvo", ese alero que sobresale de las casas y que nos preguntamos: ¿de qué polvo nos guardaba realmente? El escalón de entrada de las viviendas es el "quicio" y los que eran de altura y ancho considerables como para sentarse la familia a refrescar en las calurosas tardes o noches, los denominaban "andenes."

Los que habitaban la periferia de la ciudad, llamada marginal, eran nombrados como "indios" y esas áreas eran denominadas "barrios de orilla." Es harto conocido el llamado "voceo" camagüeyano. El "vos", el "vos sabéis", proliferaron por siglos y el pueblo los incluyó en su vocabulario y lo adaptó a su manera de decir populachera, así nació el "vosabeí", entre otros términos que se hicieron peculiares.

¿A qué se debió que proliferaran estos arcaísmos? La jurisdicción de Puerto Príncipe, distante del mar, carecía también de comunicación terrestre con el resto de la isla, la ciudad poseía una particular unidad geográfica, con la llegada del ferrocarril, a mediados del siglo XIX, es que Puerto Príncipe se abrió al resto de la isla, pero para ese tiempo ya estaban muy marcadas en la forma de hablar de su pueblo expresiones y palabras.

Tomado de Internet.