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La incorporación de Camagüey a la guerra de independencia del 1895

Salvador Cisneros Betancourt Manifestación: Generales 

En 1894, a medida que los planes de lucha armada encabezados por José Martí se incrementaban, el debate entre las posiciones independentista y autonomista se intensificaba en Camagüey; ambas tratan de trasmitir al Delegado del Partido Revolucionario Cubano y al mayor general Máximo Gómez, su preponderancia en la sociedad camagüeyana.

La historiografía frecuentemente ha sobrevalorado el poder de los autonomistas y su influencia en la región, debido –entre otras razones– a que la actividad de este partido era legal, contaron con publicaciones seriadas, y a tal organización estuvieron incorporadas personas que lo vieron como una posibilidad para desarrollar acciones políticas, aunque no creyeran en el éxito de la vía autonomista.

Por otra parte, los independentistas actuaron siempre en forma encubierta, bajo constante vigilancia de las autoridades y los intentos por contar con periódicos que difundieran sus ideas eran frustrados por las órdenes coloniales; sin embargo, la realidad es que muchos de los camagüeyanos, veteranos del `68 y jóvenes, estaban dispuestos a emprender el camino de la lucha armada para alcanzar la independencia.

En las cartas del Delegado a los principales dirigentes revolucionarios se observa como este supo apreciar acertadamente la repercusión del fracaso del alijo de armas que introdujo en 1894 el después general de brigada Enrique Loynaz del Castillo, el significado de Máximo Gómez para la incorporación del Camagüey y la importancia del papel de Salvador Cisneros Betancourt en la preparación del movimiento, en fin, la realidad de la región. Continuamente se expresa sobre la atención que hay que darle al Marqués de Santa Lucía y cómo solo deben entenderse con él.

La posición de Cisneros, que una y otra vez hace saber, es que "… El Camagüey quiere la guerra, y la quiere ahora, si las demás comarcas, en mucho -o en poco- se levantan con él. No se levantará antes que las demás; ni dejará de levantarse con ellas. La única duda era que las otras comarcas los pudiesen dejar solos…". (1) Esta actitud del Marqués debió estar condicionada por la creencia de muchos de los patriotas camagüeyanos de que la introducción de las armas por Loynaz pretendía levantar al Camagüey sin coordinación con otras regiones.

En julio de 1894 Cisneros escribió a José Martí y a Máximo Gómez ratificando la situación favorable para la revolución en Camagüey. (2) La existencia de una clave, según Martí, usada por el Marqués para escribirle a Gómez, (3) evidencia una comunicación frecuente entre ellos.

El fracaso del plan del levantamiento general de la Isla con el arribo de tres grandes expediciones con los principales jefes mambises, debió afianzar la actitud de los revolucionarios camagüeyanos que no secundaron el movimiento el 24 de febrero. Habían comunicado a Martí y este a Gómez en noviembre de 1894, que el Camagüey "limitará la primera parte de su acción a prepararse a recibir a Ud., sin alzarse en serio hasta que esto no suceda […]" (4)

La posición de retraimiento de los revolucionarios camagüeyanos, les trajo nuevos inconvenientes. Además de la actitud contrarrevolucionaria de los autonomistas, que al igual que en toda la Isla repudiaron el uso de la violencia y manifestaron la disposición a colaborar con las autoridades españolas para reprimir la Revolución (5), tuvieron que enfrentar, según el historiador Avelino Fernández, una política española dirigida al fortalecimiento militar del territorio mediante la organización de guerrillas y el refuerzo de tropas regulares; el aumento de la vigilancia sobre los revolucionarios que incluyó la prohibición de las tenidas en las logias masónicas.

Otras acciones de las autoridades, muy astutamente proyectadas a socavar las bases sociales y económicas de la Revolución, fueron el acercamiento a los viejos jefes mambises en frecuentes visitas de Arsenio Martínez Campos a Puerto Príncipe, la apertura de nuevas fuentes de trabajo para la población con el comienzo de la construcción del ferrocarril Camagüey-Santa Cruz del Sur y la aparente benevolencia al liberar a Cisneros Betancourt y otros patriotas que habían sido detenidos. (6)

A pesar de ello, no pudieron evitar las autoridades que en marzo se produjeran los alzamientos de Luis Suárez, con diez hombres, y Mauricio Montejo Jústiz, ocho hombres, en los centrales Senado y Lugareño, respectivamente, y Rafael Labrada en Sierra de Cubitas. En abril se alzó Francisco Recio López del Castillo en Santa Cruz del Sur –el 7 de junio tenía 35 hombres– Mario García Menocal en el Flamenco y Oscar Primelles Cisneros, probablemente en el Junco, quien llegó a tener 20 hombres. (7)

La diversidad de fechas, el número pequeño de combatientes y la falta de armamentos explica que no respondían a un plan general de alzamiento y solo a la autorización que tenían los más decididos a alzarse en armas y esperar por un levantamiento más combinado. Un telegrama al Capitán General, de Pedro Mella Montenegro –comandante general de la División de Puerto Príncipe– comentando la incorporación del ingeniero Mario García Menocal, aseguraba "… que fue influenciado por el Marqués de Santa Lucía…" (8)

Las características de esos levantamientos y el hecho de que sus protagonistas no fueran importantes combatientes de la Guerra Grande, revela las causas de las pocas acciones, que fueron solo dos, hasta la llegada de Máximo Gómez.

Tradicionalmente se ha aceptado que el líder del movimiento revolucionario en Camagüey, Cisneros Betancourt, viéndose perseguido y ante el temor de ser detenido (9), la noche del 2 de junio en el Liceo, orientó a los comprometidos que el alzamiento sería el 5 y que a partir del siguiente día fueran saliendo de la ciudad, para no llamar la atención. Según lo acordado, el 5 el Marqués se va a la manigua; pero sufre una gran decepción en las Guásimas de Montalbán: solo encuentra al filo de la madrugada a doce jóvenes, de los muchos que había citado, dispuestos a acompañarlo. No parece muy acertada esta versión del alzamiento y veamos el porqué.

No negamos la decepción que el Marqués pueda haber sentido; pero, es justo señalar que ese día y a esa hora, otros hombres ya habían salido de la ciudad y desde otros puntos se encaminaban al lugar incorporándose esa noche y al día siguiente. El día 7, al partir hacia Juan Gómez, al este, eran 35 individuos. (10) Otros se incorporaron a las fuerzas alzadas anteriormente y, en los próximos días, se unirían a Salvador Cisneros.

Un análisis necesario es la fecha, asociada a la probabilidad de una detención de Cisneros o no explicada regularmente. Para ello, primero debemos recordar el compromiso referido por Martí a Gómez, sobre el Camagüey, que se limitará a prepararse para esperarlo "[…] sin alzarse en serio […]" (11) y las características de los levantamientos de marzo y abril. Segundo, que el 5 de junio, el día marcado por Cisneros Betancourt para el alzamiento, coincidió con la entrada de Gómez al territorio camagüeyano. ¿Coincidieron casualmente? ¿Pudo Cisneros conocer o inferir la fecha de la llegada de Gómez?

Varias razones permiten afirmar que puede no haber sido casual la coincidencia y, aunque no hemos localizado información que lo pruebe, Cisneros pudo conocer la fecha probable de la llegada de Gómez por una comunicación oportuna de un patriota o calcularla a partir del convencimiento de que Gómez se dirigía a insurreccionar al Camagüey, de la información reservada que pudo conocer y de la pública que existía sobre los movimientos del Generalísimo y la experiencia del `68 en cuanto a lo que demoraba el avance en condiciones de campaña.

Otra razón para defender la hipótesis es que a partir de esa fecha los movimientos de Cisneros fueron en dirección al este, incluso los grupos alzados anteriormente, también se mueven en esa dirección y van coincidiendo con él o Gómez antes o posteriormente a la fecha del encuentro del general y el Marqués.

Oscar Primelles, con sus hombres, se unió a Gómez el día 8 en Las Pulgas, territorio de Las Tunas; el 9, en el Dagamal, Cisneros conoció la noticia de la entrada de Máximo Gómez en la provincia y el 10, en San Luis, sitio cercano al rio Jobabo, se le unieron las fuerzas de Francisco (Paco) Recio, compuesta por unos 40 individuos.

Eugenio Sánchez Agramonte dice que en ese momento el total de hombres de la tropa de Cisneros era de unos 65, casi todos armados. (12) Ese mismo día Gómez escribe en su diario que tiene noticias de que el Marqués se ha sublevado con algunos hombres. (13)

El 11 de junio, en Sabanilla del Jobabo, se encontraron Gómez y Cisneros, los hombres de los cuales había dependido la posición de los camagüeyanos ante la Guerra Necesaria. El plan de Martínez Campos, evitar el arribo del Mayor General y mantener al Camagüey fuera de la contienda, había fracasado, la incorporación de los camagüeyanos era un hecho y unos días después el resplandor y los restos de las llamas del incendio de Altagracia convencerían a los incrédulos.

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Notas

1. José Martí: Obras Completas, t. 3, p. 271. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 24 de septiembre de 1894.

2. Idem., p. 292-298. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 20 de octubre de 1894.

3. Idem., p. 336. Carta de José Martí a Máximo Gómez, 3 noviembre de 1894.

4. Ibidem.

5. Véase Mildred de la Torre Molina "El Autonomismo en Camagüey: apuntes y reflexiones" en Elda Cento Gómez (Comp.) Cuadernos de Historia Principeña 6, Editorial Ácana, Camagüey, 2007. Pp. 59-72.

6. Véase: Ángel Avelino Fernández Espert: El Tercer Cuerpo del Ejército Libertador en la guerra del 95, Editorial Ácana, Camagüey, 2007, p. 27.

7. Idem. , p. 28.

8. Enrique Ubieta: Efemérides de la Revolución Cubana, Librería e Imprenta La Moderna Poesía, La Habana, 1920, T. II, p. 320.

9. El Camagüeyano, Camagüey, 25 de noviembre de 1950, p. 12. Raúl D. Acosta León: art. "Salvador Cisneros Betancourt".

10. Eugenio Sánchez Agramonte: Diario de la Guerra, s/e, s/l, s/a, p. 4.

11. José Martí: Ob. Cit., p. 336 Carta de José Martí a Máximo Gómez, 3 noviembre de 1894.

12. Eugenio Sánchez Agramonte: Ob. Cit., p. 4

13. Máximo Gómez: Diario de Campaña, Instituto del Libro, La Habana, 1868, p. 381.

Autor: MC. Ricardo Muñoz Gutiérrez y MC. Juan Carlos Fontes Muñoz, Tomado de www.ohcamaguey.co.cu