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Visión martiana sobre Agramonte (II parte)

Ignacio Agramonte, foto: Internet

El actuar de Ignacio Agramonte está pleno de ejemplos de una posición ética ante los diferentes retos que le impuso el proceso revolucionario. José Martí en diversos artículos narra sus experiencias luego de intercambiar con hombres que habían conocido o estado cerca de “El Mayor” en la Guerra Grande.

Las anécdotas merecen ser recordadas en este 144 Aniversario de su caída en combate, al constituir caudal inagotable en la formación de valores, cualidades morales y éticas, en el empleo de la persuasión, el dialogo y la reflexión con sus compañeros y subordinados. Todo ello de especial utilidad para las nuevas generaciones de cubanos y cubanas.

“En una ocasión un Capitán que tenía chinos bajo su mando acudió al mayor  para que se los quitara (deseo inexplicable pues los chinos se distinguían por su valor y jamás ninguno traicionó). La conversación transcurrió en un tronco. Cuando culminaron, los curiosos preguntaron al Capitán: __ ¿Qué tal? ¿Ya te los quitó El Mayor? __  ¿Quitar? Si yo sé lo que iba a pasarme, ¡qué voy yo a ir! Más nunca vuelvo a ir yo donde ese hombre. He salido que creo  que si vuelvo a ir allá, me hago hasta padre de los chinos esos”.

De Agramonte decían sus hombres:

“Cuando nos regañaba, no lo hacía  nunca delante de los demás, nos llevaba a un rincón de su rancho, o a un tronco de árbol, allá lejos, y nos echaba un discurso de honor...” 

“Él creía que cuando estaba con los rifleros de Las Villas y  la caballería de Camagüey, ¡no había España! _!y no había España!”
El Héroe Nacional en el artículo “Céspedes y Agramonte” también enuncia cualidades y valoraciones recurrentes, al respecto resumía:

¿Aquel que cuando los españoles le llevan preso al amigo, da sobre ellos con treinta caballos, se les mete por entre las ancas, y saca al amigo libre? ¿Aquel que, sin más ciencia militar que el genio, organiza la caballería, rehace el Camagüey deshecho, mantiene en los bosques talleres, de guerra, combina y dirige el prestigio de la ley, cuando era el único que, acaso, con beneplácito popular, pudo siempre desafiarla? 

Las discrepancias entre Céspedes y Agramonte fueron conocidas por sus contemporáneos, el primero, tenía adversarios dispuestos a destituirlo, pero la presencia de Agramonte impedía que se abordara siquiera el tema: muy bien conocía el camagüeyano lo que significaba el patricio bayamés para la Revolución.

En una ocasión Agramonte sorprendió algunos subordinados censurando a Céspedes, y al decir de Martí,  “Con estatura que no se le había visto hasta entonces dijo: Nunca permitiré que se  murmure en mi presencia del Presidente de la República”.

Por ello diría Martí: “¡Estos son, Cuba, tus verdaderos hijos!”

Bibliografía:
Conversación con un hombre de la guerra. En Obras Completas de José Martí. Ed, Nac. De Cuba. 1963. 
Céspedes y Agramonte. En Antología Mínima de José Martí. Tomo I. Ed. C. Sociales. La Habana. 1974. 

 * Doctora en Ciencias, Centro Provincial de Patrimonio Cultural.

Autor: Talia Montero Pereira*

Fuente: Centro Provincial de Patrimonio Cultural en Camagüey

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