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Un Patrimonio Mundial: El Camagüey

Plaza del Carmen

Rica en leyendas, salpicada del rojizo barro en techos y patios, calles enrevesadas como ríos, vetustas y bien conservadas casas que parecen salidas de una estampa medieval, iglesias que magnánimas se levantan en plazas y plazuelas, así se presenta el sector fundacional del Centro Histórico de la ciudad de Camagüey.

Junto a las impresionantes mansiones de altos puntales, con diversos tipos de arcos interiores; cornisas al frente con pilastras y mediapilastras de madera, y verjas también de maderas propias del siglo XVIII, confluyen casas que varían entre los estilos neocolonial, neoclásico, ecléctico y Art Decó, y otras inspiradas en el "Art Nouveau" y el racionalismo.

Patios con abundantes panzudos tinajones, adornados de exquisita vegetación y jardinería doméstica, caracterizan la vivienda autóctona camagüeyana.

Quizás lo más singular es el esquema urbanístico irregular de sus manzanas y calles adoquinadas, rematadas con plazas y plazuelas, lo cual hace de esa parte histórica un elemento muy singular poco común en las ciudades coloniales de Latinoamérica.

Fundada en la Punta del Guincho, hoy Nuevitas, trasladada poco después al cacicazgo indígena de Caonao, y más tarde a una zona mediterránea, hasta finalmente ubicarse entre los ríos Tínima y Hatibonico, la propia trashumancia de Camagüey, deja un velo de misticismo enriqueciendo por años su inventario de cuentos e historias.

O tal vez fuera el asedio constante del ataque de corsarios y piratas, o del tenaz merodeo de contrabandistas de pieles, como resultado del amplio desarrollo de hatos de ganado, o la devastación que dejó el temible Henry Morgan, o las pérdidas que provocaron los incendios.

Lo cierto es que El Camagüey, como le llamaban entonces, se convirtió en una ciudad única en leyendas.

Con 497 años de fundada, según la tradición el dos de febrero de 1514, su centro histórico es el mayor estudiado en la Isla, con más de 14 mil viviendas de diversos estilos arquitectónicos con riqueza patrimonial.

Al patrimonio edificado se une su patrimonio cultural, forjado desde siglos por ser el lugar donde se escribió la primera obra literaria cubana, El Espejo de Paciencia.

Es Camagüey también cuna, entre otros, de grandes escritoras y poetisas, y mujeres de avanzado protagonismo político y social en siglos pasados para reclamar las libertades femeninas; entre ellas Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana, Ana Betancourt y Amalia Simoni.

Aquí nació y trabajó en periódicos locales el Poeta Nacional Nicolás Guillén, el bardo Patricio Ballagas y el pintor Fidelio Ponce, además de músicas y artistas de renombre.

Persisten aún hoy en día tradiciones y costumbres ancestrales y cierto arcaísmo en algunos términos del castellano, que conforman también parte de su acervo cultural.

Son estas razones, por las que la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, fue considerada por el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, para inscribir su patrimonio tangible e intangible entre los 27 nuevos sitios de la Lista del Patrimonio Mundial.

Autor: Ileana Borges Díaz

Fuente: Agencia de Información Nacional

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