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Un “¡Anjá!” para el Septeto Santiaguero

Septeto Santiaguero, foto: Otilio Rivero Delgado

El carismático músico matancero Beny Moré, además de ser un indudable talento musical, era conocido por su habilidad para guiar su orquesta. Cada vez que escuchaba algún acorde inapropiado, se volteaba a ella y preguntaba: “¿Cómo?” Por el contrario, cuando tocaban el ritmo deseado, afirmaba con fuerza: “¡Anjá!” Así, con esa breve y mayúscula interjección, sonó el Septeto Santiaguero en la Plaza del Carmen de esta ciudad.

La agrupación, exponente de las melodías tradicionales cubanas bailables, aprovechó la ocasión para celebrar el aniversario 23 de creada y el 504 de la fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe con exitosos sencillos de otros artistas y de su autoría. Además, para el beneplácito de los bailadores, incluyeron temas del disco que, saldrá el presente año e, indudablemente, harán “mover las piernas”.

Una de las piezas seleccionadas para la apertura fue Si tú te vas, en homenaje a su compositor, ya fallecido, Juan Formell. Los primeros rasgados de la guitarra y el retumbar continuo de la tumbadora comenzaron a convidar al público, de todas las edades, al olvido de las irregularidades del adoquín, del miedo al pánico escénico o al dolor de caderas. El lema fue bailar, bailar y bailar, sin importar que Las chismosas, de Martha Jiménez, comentaran luego por ahí.

A veces “el Septeto” generaba ritmos con cierto aire de nostalgia, cuando cantaban “dicen que los compadres se murieron”. A pesar de la aparente tristeza del estribillo, del contagioso compás, se inferían matices de guaracha, de la guaracha irónica de El Guayabero que, en fin, anulaba cualquier tipo de idea relacionada con ese tipo de muerte espiritual, o mejor, musical.

Con La rumba está buena y Amor Silvestre la temperatura en la plaza llegó a su punto más levado. En cada espacio había círculos de bailadores que pegaban sus cuerpos, se separaba y balanceaban sus brazos, vertiginosamente, delante del pecho y a los lados. El solo de percusión del joven integrante del conjunto, Carlos, mostró su destreza con el instrumento y calentó más el ambiente, pero si se habla de calor extremo, La meneadera explotó el termómetro. Con ese número, varias mujeres con tacones extra, extra, elevados se soltaron con la presteza de una Ginger Rogers y varios hombres giraron como trompos, dieron las volteretas de su vida, que marearon, pero valieron la pena.

En los momentos finales, la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), organizadora del espectáculo, incluido en el programa del Concierto por la Ciudad, entregó al Septeto Santiaguero, galardonado con un Granmy Latino -2015- por su disco Raíz de la EGREM, la Medalla Conmemorativa XX Aniversario de la OHCC por su trayectoria como defensores de la cultura y la música popular bailable. De esa música de calidad que, sin pensarlo, nos roba una exclamación aprobadora: ¡Anjá!

Autor: Yang Fernández Madruga

Fuente: Adelante Digital

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