Sello de Calidad
Portada » articulos » Teatro » Los hijos del hombre nuevo

Los hijos del hombre nuevo

Los hijos del hombre nuevo

En más de una ocasión me he preguntado si los creadores de la puesta en escena que estoy presenciando han pensado en mí, en mi generación, quiero decir, en quienes heredamos lo que otros construyeron entre júbilos y descalabros, los que acatamos la historia desde la distancia porque no fuimos lacerados por ella: Los hijos del hombre nuevo.

Jacuzzi, de Trébol Teatro con dirección de Yunior García Aguilera, se presentó a sala abarrotada en el Teatro Avellaneda, y brindó otra respuesta a mi interrogante. Tres amigos se reunen luego de un tiempo de separación, tres enfoques sobre la realidad nacional se enfrentan condicionados por intereses y circunstancias muy particulares.

La bañera bautizada como “jacuzzi” es el escenario del encuentro, agua inerte y aprisionada, solo perturbada por tres cuerpos que entran y salen deshaciéndose en interrogantes. ¿De qué forma puede nuestra generación insertarse en el proceso revolucionario desde una postura crítica? La emigración continúa latente en nuestros escenarios como una respuesta frecuente ante la realidad de la isla. 

Como espectadora, he atestiguado la intención del teatro por revisitar hechos históricos desde el matiz de la experiencia individual. Prácticas que me han permitido desacralizar un pasado al que había accedido desde enfoques muy parciales. Pero en Jacuzzi cumplo otro rol, no estoy descubriendo nuevos matices del pasado sino que comparto mi presente, mi temor ante la inercia preponderante.

Cuando me pregunto si la puesta en escena ha pensado en mí, me responde el reflejo de mis contemporáneos en el espejo roto sobre la bañera, y reconozco en la voz del director/actante, conflictos que ha decidido acompañar también desde su prescencia física. Pienso entonces en la falsedad de esa sentencia sobre la apatía de nuestra generación y vuelvo a creer. 

Alguien  exclamaba a la salida: “se trata de cosas que todos sabemos”, creo que allí habita la mayor destreza del espectáculo, en exponer desde la escena la naturaleza cuestionable del legado del “hombre nuevo”. Legado que necesitamos profanar y deshacer mil veces para reconocernos en el futuro del país. 

Con la selección de una puesta en escena como Jacuzzi para la programación del 17 FTC, el  teatro nos recuerda el ágora que siempre ha sido para los debates sociales más trascendentes de la isla. 

Autor: Elena Llovet

Fuente: Oficina de Prensa, Festival Nacional de Teatro

Contenidos Relacionados

COMENTARIOS (0 EN TOTAL)

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Entre los caracteres que ve en la imagen.