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Guáimaro: Historia del período colonial

Obelisco en Guáimaro

En su peculiar prosa, el gran estudioso cubano Don Fernando Ortiz nos dejó a los cubanos uno de sus sabios consejos: "Todo pueblo que se niega a sí mismo está en trance de suicidio. Lo dice un refrán afrocubano: Chivo que rompe tambor con su pellejo paga. Y para ese autorreconocimiento son básicos los análisis historiográficos regionales. Ellos se han relegado tradicionalmente (no solo en Cuba), beneficiando historias homogéneas y centralistas, jerarquizadoras de la visión de las capitales (nacionales y territoriales).

Por ello, desde 1987 se puso en práctica el Proyecto Nacional de Historias Provinciales y Municipales de Cuba. trascendente empeño ha sido la redacción de las historia de los municipios. En nuestra patria no había puntos de referencia comparativos valederos, aun cuando se contaba con algunas obras aisladas como antecedentes. Concluidas en su mayoría las correspondientes a la provincia de Camagüey, desde hace dos años la Editorial ácana comenzó a dar a conocer estas historias.

En el 2001 apareció Historia de Florida. Periodo aborigen y colonial; y al siguiente año, el segundo volumen: Historia de Florida. República neocolonial. Correspondió en el 2003 la edición de Historia de Guiámaro. Periodo colonial, de un colectivo de autores integrado por: Desiderio Borroto Valdés, José Ramón Cuquejo Pena y Manuel Pena Benavides. La obra fue, además, "fruto de la conjunción de voluntades y esfuerzos de muchas personas e instituciones". (p.6), a las cuales se hace expresa mención.

La periodización de la historia nacional regional cubana se viene trabajando en tres etapas: colonia, neocolonia y Revolución en el poder. De allí que los volúmenes impresos presenten esa división. Quedan pendientes aún las otras partes de las Historias de Florida y Guáimaro, que en su momento editará Ácana.
El tratamiento de los tiempos históricos en relación con el espacio es la base de la historia regional y local (en nuestro caso, municipios y pueblos). Hacer ver al lector esos tiempos y espacios es primordial para difundir la historia. No es lo mismo escribir para historiadores que divulgar la historia entre estudiantes u otros lectores, que acceden a la obra con fines docentes o por placer.

Precisamente, este primer tomo de Historia de Guáimaro plantea y logra un equilibrio entre lo científicamente defendible y lo comprensible para un amplio círculo de potenciales leedores, satisfaciendo a unos y otros. Sin sacrificar lo esencial en aras de la periodización, el colectivo de autores ha sabido establecer marcas que destacan lo relevante en los procesos históricos guaimareños. La relación de estos con los acaecidos en Puerto príncipe y Cuba en su conjunto queda también evidenciada en cada caso.

Cinco capítulos y un cuerpo de anexos (mapas, planos y fotos) conforman esta obra, imprescindible en toda biblioteca. He aquí los títulos de esos capítulos: "La formación de la comarca. Siglos XVI-XVIII", "Consolidación y desarrollo de la entidad guaimareña. 1791-1868", "La Guerra de los Diez Años. Sucesos de la comarca. 1868-1878", "Guáimaro entre las guerras de independencias. Reacomodo de los procesos regionales. 1878-1895" y "La Guerra del 95 y fin de la época colonial. 1895-1898".

A través de sus 89 páginas, de fácil lectura, desfilan cuatro siglos de historia, comenzando con las comunidades aborígenes, aspecto que los autores reconocen como merecedor aun de estudios especializados. Y, en efecto, es así.

Particularmente, considero que, como provincia, carecemos de vocación por las investigaciones arqueológicas (aborígenes y coloniales), por lo que irremediablemente seguiremos a la zaga del resto del país, perdiendo de esa forma valiosos exponentes del pasado.

El examen de las mercedaciones del Hato de Guáimaro y del otorgamiento de tierras realengas lleva al conocimiento del desarrollo agrario y la expansión allí de la hacienda ganadera. Es un signo distintivo, base para el surgimiento, en el siglo XVIII, del partido y curato rural de Gracias a Dios; y de la ermita de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Guáimaro, considerada el hito fundacional de aquella población.

A continuación es tratado en detalle el desarrollo económico y sociocultural hasta 1868, con un tratamiento diferenciado para Dsan Miguel y El Bagá. Resulta aquí particularmente valioso el estudio hecho sobre Joaquín de Agüero y Agüero. Comparto plenamente la siguiente valoración de los autores:

Aunque este movimiento [el de 1851] ha sido considerado por algunos como un ejemplo de la intensidad del anexionismo en la región [Puerto Príncipe] ningún momento de la ejecutoria del patriota denuncia su vinculación con el mismo y, hasta que no se demuestre lo contrario, Joaquín de Agüero y Agüero resulta un precursor de las luchas cubanas por la independencia nacional. (p. 41; énfasis añadido)

Las hermosas páginas del Guáimaro mambí vienen luego: cuna del constitucionalismo revolucionario cubano, capital de la República en Armas y ciudad heroína, incendiada por sus hijos antes de entregarla al enemigo; así como las acciones militares sostenidas durante la Guerra de los Diez Años.
Continúan este panorama histórico la lenta recuperación económica en el período entre guerras y el siempre presente ideal independentista de los guaimareños.

Cierra el libro con el desarrollo de la Revolución de 1895 en esa comarca.

Entre los hechos tratados, están la toma de Guáimaro por Calixto García, posible por la ayuda de los colaboradores mambises residentes en la población; y la nueva destrucción de esta ante la posibilidad de que las tropas españolas recuperaran  esa importante plaza. Como colofón, la intervención estadounidense y las elecciones municipales de junio de 1899, un anticipo de cómo pervivirán en la república neocolonial los ideales de independencia patria.

Geografía, demografía, economía, cultourología y otras disciplinas aportan elementos indispensables para este ejercicio historiográfico. Y aunque quedan facetas por abordar, las diferencias y los conflictos, hábilmente planteados, nos llevan a un (re) encuentro cultural con el Guáimaro colonial.
Esperemos ahora los volúmenes  subsiguientes a este, impecable en factura, cual obra denotativa de la profesionalidad de Ramiro Fuentes Álamo (editor), Alejandro Goanzález Bermúdez, Osvaldo Gallardo González, Yamilet Aiello Bahamonde y Susana Mantecón Estrada.

Gracias, Ácana, por seguir divulgando la historia, porque "hay que comprender el pasado para conocer el presente", como señaló el francés Pierre Vilar, maestro de historiadores.

Autor: Héctor Juárez Figueredo

Fuente: Internet

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