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Gilda Zaldívar Freyre, el cisne que vive

Gilda Zaldívar Freyre, foto: Archivo del Ballet de Camagüey

Las bases del ballet en Camagüey se dan a principios del siglo XX, en la que ha sido considerada la primera institución danzaria de la provincia: la escuela de Gilda Zaldívar Freyre.

Ella fue cuñada de Julio Antonio Mella, el líder comunista que se casó con su hermana Olivia. Ambos tuvieron a Natasha, pero él no pudo verla crecer porque lo asesinaron en México cuando la niña tenía poco más de un año.

Olivia u Olivín resulta clave en el desarrollo de Gilda, debido a su labor como diplomática. Al caer Gerardo Machado, el nuevo gobierno la nombró Agregada de la Embajada de Cuba en Alemania.

Las hermanas tomaron el rumbo a Berlín. Por esa razón, Gilda recorrió países europeos, ensanchó su sólido nivel cultural y el dominio de varios idiomas, y pudo tomar clases de ballet con una ex discípula de Anna Pavlova, la rusa que se convirtió en una leyenda viviente con La muerte del cisne, coreografía hecha para ella por su coterráneo Michel Fokine, sobre la composición El Cisne de Carnaval de los animales, de Camille Saint- Saëns.

Cuando a Olivín se le asigna otro cargo, deben trasladarse a Oslo, en Noruega. Cuentan que los reyes de aquel país escandinavo conocieron el ritmo tropical porque Gilda, vestida con la bata cubana, bailó para ellos una “rumba estilizada”.

Su debut en el Teatro Principal ocurrió el 5 de diciembre de 1935. La Orquesta Yemayá, de Jorge González Allué, acompañó la actuación. Desde entonces sería admirada por el preciosismo y la depuración de su estilo.

En 1936 fundó la primera escuela de ballet de Camagüey, en su casa natal, en la Avenida de los Mártires No. 372. Luego traslada el centro a la calle Independencia, y por último, a San Esteban entre República y Lope Recio.

Desde su regreso a Cuba, dedicaba tres meses a la superación técnica en Nueva York, donde tomaba clases de Fokine, quien revolucionó el ballet clásico.

En la década del ´40 languideció el vigor físico de Gilda, y por eso optó por la ingeniería agronómica en La Habana, pero no pasó de dos cursos debido al resquebrajamiento de su salud.

Ella, que cada fin de curso actuaba con su elenco de aprendices, tuvo que conformarse con apreciar, aunque siguió bailando en el cuerpo de sus alumnos. Murió de cáncer, el 22 de mayo de 1951, a un mes de cumplir sus 34.

Tal como había pedido a sus familiares, Gilda emprendió el vuelo eterno con el traje de su ballet preferido, La muerte del cisne, esa obra que ilustra los últimos momentos de un cisne herido.

La semilla germinaría en sus alumnas, especialmente en una como ella, con el prodigio de fundar: Vicentina de la Torre Recio, quien ingresó en su escuela en 1948, luego se consagraría al magisterio y lograría el sueño de una compañía, el Ballet de Camagüey.

Autor: Yanetsy León González

Fuente: Adelante Digital

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