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Conservar nuestro legado

Museo Casa Natal de Ignacio Agramonte

Las obras arquitectónicas son legados históricos heredados de antepasados y constituyen el patrimonio arquitectónico. Por tanto, se deben conocer, estudiarlas, valorarlas y conservarlas para las generaciones futuras.

Su estudio tributa a la comprensión de la sociedad que la produjo y a valorar lo que se tiene en función de planear el futuro.

Cuba cuenta con un Patrimonio Cultural excepcional, favorecido por su antigüedad, historia, función social o científica, vinculado al pasado cultural. Además posee valores intrínsecos, arquitectónicos, funcionales, espaciales, tecnológicos, estéticos, entre otros. 

De los bienes que constituyen el Patrimonio  Cultural, los que están en constante uso son los más vulnerables a ser transformados, perder sus valores intrínsecos e incluso destruidos, como es el caso de la arquitectura. 

Los inmuebles históricos requieren para la solución de sus deterioros la aplicación de  disciplinas que en su conjunto designen la restauración.

Ante cualquier restauración es vital realizar investigaciones, entre las que se encuentran las referentes al conocimiento del inmueble, desde lo arquitectónico, funcionamiento, importancia, historia, transformaciones sufridas, la iconografía del mismo o de sus elementos ornamentales, los modelos que lo inspiró, la corriente o estilo en que se fundamentó o inspiro su diseño, la época y motivos de su construcción. 

También son importantes las investigaciones que ofrecen aspectos tecnológicos del inmueble, tales como: mano de obra que lo ejecutó, tipo de herramientas, materiales y técnicas constructivas, así como procedencia geográfica de dichos materiales.

Usualmente, los desastres naturales y las guerras han traído como consecuencia la destrucción de las construcciones, y en algunos casos, estas han sido objeto de algún tipo de intervención. 

En Cuba, no es hasta finales de la década del veinte del siglo pasado, cuando se comienzan a realizar labores de restauración. 

Gradualmente se fueron incrementando acciones y medidas legales para salvaguardar el patrimonio en toda la isla. 

En la ciudad de Camagüey se iniciaron las primeras intervenciones para el rescate del patrimonio a principios de la década del 1970.

Inicialmente se realizaron algunas acciones puntuales muy necesarias debido al mal estado en que se encontraban los principales exponentes del patrimonio monumental camagüeyano.

Fueron objeto de transformación en un inicio las fachadas de las edificaciones que forman la Plaza de San Juan de Dios, la rehabilitación del Teatro Principal y la casa del Mayor General Ignacio Agramonte.

Asimismo, a finales de esa década se desarrollaron acciones encaminadas a la conservación del patrimonio, una de ellas fue la propia declaratoria de Monumento Nacional al Centro Histórico de Camagüey en 1978.

A partir de esa fecha, se creó una infraestructura sustentada en la creación de instituciones como el  Equipo Técnico de Restauración adscrito a la dirección de Cultura, la Comisión Provincial de Monumentos y el grupo de investigaciones de conservación de Centros Históricos de la Universidad de Camagüey.

Un ejemplo ineludible de conservación, es la edificación habitacional de mayor valor histórico en la ciudad: la Casa Natal de “El Mayor Ignacio Agramonte y Loynaz” lugar donde nació el 23 de diciembre de 1841. 

En las primeras décadas del siglo XVIII la vivienda que existía en el lugar era un colgadizo, aunque la vivienda actual la construyó la familia Agramonte Recio.

La casona posee alto valor histórico y arquitectónico y es uno de los más logrados ejemplos del repertorio habitacional camagüeyano.

Consiste en una casa de dos plantas y entresuelo similar en cierta medida a las edificaciones habaneras. Un patio rodeado de galerías en planta alta con un novedoso sistema recolector de agua mediante los tinajones, sintetiza la imagen de los patios coloniales camagüeyanos. La misma incorpora la llamada tipología de altillo, muy característica de Camagüey. 

A través del tiempo la casa tuvo varios usos, bien como casa familiar o establecimientos comerciales, Consulado de España, entre otros. 

Se dejó inaugurada el 11 de mayo de 1973 como Casa Memorial en conmemoración al centenario de la caída en combate de Ignacio Agramonte. 
 
Este edificio por su connotación histórica y arquitectónica está declarado “Monumento Nacional” desde el año 1978 (Ilustración 3). En la actualidad es el museo conocido como “Casa Natal de El Mayor”.

Finalmente, es importante destacar que sistemáticamente se realiza mantenimiento para preservar la memoria viva, sobre todo en el tradicional Camagüey. 

Invito a todo transeúnte, foráneo o no, a visitar esta joya del repertorio habitacional camagüeyano; para que admire su arquitectura e historia.

Bibliografía:
Camagüey, O. d. (2002). Plazas de la ciudad. Camagüey.
Centro Nacional de Conservación, R. y. (1984). Cuarto Documentos de la Legislación Cubana sobre el Patrimonio Cultural. La Habana: Plaza Vieja.
Prieto Herrera, O. (2007). Acciones de conservación en el Centro Histórico de Camagüey. Camagüey: Universidad de Camagüey.

*Arquitecta y museógrafa. Centro Provincial de Patrimonio Cultural, Camagüey.

Autor: Yetsy Rodríguez Illa*

Fuente: Centro Provincial de Patrimonio Cultural en Camagüey

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