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Brigada artística Martha Machado alegra corazones en Santa Cruz del Sur

Brigada Martha Machado

Con la noche muchos intentan espantar los malos presagios, y entonces marchan al litoral, a buscar alegría por donde también les ha penetrado la desgracia. Allí se encuentran con una fuerza humana y espiritual que está demostrando ser más fuerte que cualquier categoría de huracán: Allí están Kcho y su Brigada Martha Machado.

«Todo cambia con ellos, pues te acuestas riendo de los cuentos que escuchaste o tarareando las canciones que cantaron las muchachas», dice el viejo pescador Lázaro Alfaro.

«Yo lo he perdido todo, aún no sé hasta dónde subió el mar en mi casa, pero aquí estoy, esperando que empiece la función, porque esta brigada tiene hasta un cine móvil», afirma, sentada en su silla improvisada, Pilar Mateo.

Un escenario se ha levantado donde antes había casas. Manos solidarias de artistas, deportistas, fotógrafos, camarógrafos y hasta una cocinera, cambian la vida de muchos damnificados.

Inicios de una brigada

El lunes 10 de noviembre arribó a Camagüey, desde la Isla de la Juventud, un grupo de artistas que durante dos meses abandonó todas las comodidades hogareñas para colorear una nueva obra.

«La que perdura para siempre», expresa el destacado pintor Alexis Leyva Machado (Kcho), quien ahora renuncia temporalmente al pincel, para entregarse a este sensible núcleo de creadores, que recorre zonas afectadas por los huracanes Gustav, Ike y Paloma.

Sumergido en la organización del grupo artístico, Kcho revela detalles acerca de la vida en campaña de los brigadistas y sus ya más de 70 días durmiendo en pueblos devastados.

—¿Cómo nace la Brigada Martha Machado?

—Con Fidel Castro. Él ha sido la persona que me enseñó a enfocarme como Kcho el artista. Con sus consejos, con su presencia intelectual en cada cosa que hacía y con su proyección hacia el mundo engendró la idea de la Brigada. Él me enseñó, por sobre todas las cosas, que no todo está hecho ni hay obra terminada por muy buena que esta sea. Su nombre, Martha Machado, se debe a mi madre, pero la idea nació con el Comandante.

«Si miras a Santa Cruz del Sur seguro sentirás lo mismo que yo al llegar a la Isla de la Juventud. Aquello estaba feo y la gente no tenía alegría. Entonces busqué una forma de cambiar aquel ambiente que afecta psicológicamente a todo el mundo.

«Pensé qué cosa hacer por mi país, para que el tiempo de la recuperación fuera menos doloroso, y para que el sufrimiento en la gente desapareciera. Así comencé a llamar a amigos que aceptaron la idea de vivir en campaña, haciendo arte y rescatando hasta un clavo».

—¿Estuviste solo ante la iniciativa de conformar la brigada?

—Desde que hice la primera llamada tuve un sí por respuesta. Cuando regresé a La Habana, el primero de septiembre, de inmediato le escribí a Fidel, el tres se constituyó la brigada, y ya el seis regresé a mi tierra con una numerosa tropa fundadora.

—¿La mayor experiencia de esta iniciativa?

—Nunca había vivido tan cerca de la destrucción y, a pesar del desastre, el pueblo confió en su patria, en su Revolución y en sus líderes. Esa es mi mayor experiencia.

—¿Y la mayor enseñanza?

—El valor que tiene saber escuchar, el valor del abrazo y del cariño.

«Hay mucha armonía dentro de la brigada en lo tocante al trabajo creador y restaurador, pero lo que realmente vale es que la gente sabe que estamos aquí, en el terreno, buscando soluciones. Lo notable es la alegría con que nos reciben, como un regalo verdadero.

—Después de la Brigada Martha Machado ¿Kcho es el mismo?

—Hace dos meses que no pinto y eso me hace muy diferente. Algo interesante es que en Camagüey soy Kcho, y en la Isla soy Kcho, el hijo de Martha. Eso también marca una diferencia. Después de esta experiencia no soy el mismo, pues ahora estoy, y estamos, haciendo la obra más grande de nuestras vidas: La que perdura en el corazón de la gente.

«Son muchas las vivencias. Cierro los ojos y me encuentro caminando por Santa Cruz del Sur, y de pronto una abuela prácticamente me exige que le escriba a Fidel contándole de la moral de este pueblo y de lo agradecido que estaban por no tener que llorar a los muertos.

«Otra señora me dijo: ¡Ya me puedo morir por haberte conocido, Kcho, y si me regalaras un ladrillito de tu obra de La Habana Vieja, sería feliz. Yo nunca esperé tanta gratitud ni tanto calor humano».

—Se han sumado jóvenes.

—El mensaje de la brigada no es individual, sino colectivo. Es el mensaje de la cultura cubana y de sus artistas. Es el mensaje que atañe a todos los artistas, y principalmente a los que vienen surgiendo, que son los máximos responsables de la continuidad artística.

«Ya han pasado por la brigada 160 artistas cubanos, y entre ellos están los Instructores de Arte. Todos somos los encargados de hacer cosas como estas. El futuro tiene que estar muy ligado a un sistema de trabajo que llegue con arte de calidad a quien lo necesite. Por eso la importancia de los Instructores de Arte, ellos tienen el deber y la tarea de generalizar y dar continuidad a esta obra».

Artistas marcados por la brigada

«Hay de todo como en botica», versa un refrán, que se ajusta como anillo al dedo a la gran casa de campaña de la Brigada Artística, porque no solo son pintores quienes protagonizan las largas faenas de trabajo.

También está el pelotero Michel Enríquez, quien ha dejado su familia para sumarse a los artistas reparadores de sueños.

Y mientras el tercera base del equipo Cuba deja el guante en reposo, un martillo lo acompaña hasta el techo de una vecina de La Playa.

«Es verdad que no pinto, ni canto, ni bailo, pero... ¡cómo he puesto techos y derribado paredes!», afirma Michel, mientras el más callado de todos los brigadistas, el pintor Ernesto Rancaño, revela que la Brigada le ha permitido encontrarle belleza a la vida a pesar de la tragedia.

«Esta experiencia me ha enseñado a tener respeto por la vida y venerarla en cualquiera de sus etapas». Para Sandor González, el acuarelista de ciudades y pueblos, cada imagen queda almacenada para que, en el momento justo, salga con colores en el lienzo.

«Uno es un intérprete de la realidad, y a partir de eso nace la obra. Aquí se suma un nuevo factor: el de la vivencia práctica en medio de ciudades devastadas. Hay un detalle que estará en todo lo que haga en el futuro: El de la Bandera Cubana. No hay pueblo visitado en que no ondee, como símbolo de esperanza.

Bajo el albor de la luna llena, JR interrumpió al creador Juan Carlos Pérez Balceiro, en uno de sus mundos imaginarios, donde una bandera tomaba forma en ramas de mangles y caracoles que se insertaban en la estrella solitaria.

«Es uno de los regalos del Equipo a Santa Cruz del Sur. Es impresionante como este pueblo se levanta. Hay historias familiares completamente perdidas y hasta los recuerdos de los seres más queridos ya no están. Todo lo que hagamos por levantar el espíritu de la gente es válido para volver a comenzar», expresó.

En la tarima actúan Instructores de Arte, quienes más allá de las aulas, andan de pueblo en pueblo, impartiendo una clase de amor.

Para las noveles Mileydis del Valle y Katia Pileta, adiestrarse en la limpieza de varios hogares con agua de mar ha sido una insólita experiencia. Hemos aprendido más de lo que pensamos, opinaron las muchachas.

El afamado documentalista Roberto Chile, no se queda en casa ante la llamada tentadora de Kcho: «Me sumé al proyecto, y es la mejor forma que he encontrado de volver a ser el Chile de antes.

«Ya hay muchas historias registradas, aunque no vengo con pretensiones de realizar un documental. Simplemente estoy trabajando: poniendo techos, arreglando paredes y recogiendo escombros. Creo que en algún momento todas esas imágenes y testimonios formarán parte de futuros trabajos, pero ahora vengo a compartir el dolor, como todos en la Brigada, para que toque a menos.

Autor: Yahily Hernández Porto

Fuente: Juventud Rebelde Digital

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