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Apertura del XXIV Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

“El Primer Taller Nacional de Critica Cinematográfica no debe quedar como un suceso cultural aislado, la importancia del cine como medio de expresión artística, de formación cultural y de conciencia social, valores que justamente corresponde a la crítica enjuiciar y resaltar, merita que se le asegure una continuidad y trascendencia, en la medida que lo posibiliten las difíciles circunstancia por las que atraviesa el país.

Es por ello que, a la vez que agradecemos al Centro del Cine y al Sectorial Provincial de Cultura de Camaguey  su feliz iniciativa, de convocarnos a este evento y la eficacia con que han sido capaces de organizarlo, los exhortamos a que, en coordinación con las instancias gubernamentales respectivas, sigan brindando su imprescindible aporte para sostener sistemáticamente en el futuro otros encuentros de esta naturaleza.”

Con este fragmento de la declaración final de los doce críticos asistentes al Primer Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, celebrado del 4 al 7 de marzo de 1993, junto a la respuesta del público citadino que en apenas cuatro días asistieron  13 925 espectadores, signaron el destino  de un evento que en sus primeras 23 ediciones consiguió aunar la complicidad y la obra de más de doscientos intelectuales y artistas de Camagüey, Cuba, Polonia, Francia, España, Estados Unidos de América, Panamá, Brasil, México, Colombia y Argentina, en tanto que en el orden de la programación fílmica se han podido apreciar 2022  títulos con indiscutibles valores estéticos, procedentes de cinematografías de 52 naciones, disfrutados por 1,026,573  personas.

Con estos y otros resultados, inauguramos hoy el XXIV Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, han sido veinticinco  largos y tortuosos años de batallar porque el espacio no muera, aún cuando en el 2008 y el 2011 no  fue posible hacerlo, aquí estamos, los que seguimos pensando que “Un país sin cine, no es un país”; gracias a Juan Antonio por colocar la primer idea en nuestra mesa de trabajo, a Luciano por hacerlo suyo de inmediato, a  Zenaida y Pardo, por confiar en nosotros, apoyarnos y permitirnos crear con entera libertad, a Olga, a Luis, a Ileana, a Joel a Maydelina, y a todos los demás artistas e intelectuales, por brindarnos su talento y su arte desde el primer llamado, a los diez críticos que nos acompañaron y acogieron el proyecto como suyo, gracias a los abnegados trabajadores del sistema de cines, por seguir nuestros sueños sin vacilación alguna, gracias al pueblo camagüeyano, por su cultura y por su amor al buen cine. 

Es muy probable que este extraordinario proyecto de la calle de los cines, no existiera, si no se hubiera gestado el Taller de Crítica y todo lo que el ha generado en el plano del pensamiento cultural cinematográfico; lastima que todos los implicados en este singular espacio, no estén concientes de que tienen una sólida herramienta en sus manos, para brindar un servicio de excelencia distintivo, apoyados en el imaginario universal del cine; lastima que algunos han ignorado o tergiversado las ideas que brindamos para cada uno de los establecimientos de esta arteria, lastima que las oscuras sombras de la desidia y el descuido manchen el esfuerzo de tantos, lastima que hoy, muchos olviden que el arte de las imágenes  en movimiento es el arma de mayor calibre en el universo de las ideas; pero aún así, con todas estas insatisfacciones, por aquellas cosas que sabemos se podrían hacer con los mismos recursos con que se ha contado, creemos que somos testigos, y acaso protagonistas, de un trazado de gestión sociocultural sin precedentes en nuestra ciudad, nuestro país y un poco más allá;  ojala que todos seamos capaces de  cuidarlo y enriquecerlo cada día, ojala encuentre oídos receptivos en otras partes de Cuba y América Latina, no para intentar hacer cosas iguales, porque los procesos culturales auténticos no pueden ser trasladados y mucho menos impuestos, pero sí, para validar la necesidad impostergable de jerarquizar en la política cultural de nuestros pueblos, la intencionalidad del consumo audiovisual; ojala sobre todo, que los jóvenes que nacieron cuando emprendimos estos pasos en los embarazosos años noventa, retomen esta batalla, y que pertrechados con nuevas armas y con nuevos bríos, garanticen que nuestro Camaguey siga siendo, una eterna Protesta de Baraguá de la Cultura Cubana.

Autor: Armando Pérez Padrón

Fuente: Centro Provincial del Cine

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