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Annie Garcés compartió su Alma Sublime en Camagüey

Foto: Jorge Enrique Jerez

Llegué temprano anoche. En el escenario estaba Annie Garcés junto a su joven agrupación. Vestía ropa simple y sonreía -como siempre-, al ver gente conocida de una ciudad que la acoge como buena hija de camagüeyanos.

Vocalizó unos momentos y se despidió cordialmente con la locuacidad de una cantante que nació del pueblo. La Plaza de la Solidaridad de Camagüey, la recibió nuevamente a las 9:30 p.m. para disfrutar de su música. Nada más parecido a ella.

Regresó más elegante, así como dice ella que debe ser la trova. De lejos aprecié la entrevista que concedió a la televisión. Fue Todo Natural, como esa canción de Adrián Berazain, que compartió.

Como a mujeres, de Piloto Ibáñez, fue su primera interpretación, y le siguieron otras canciones para las féminas como la conocida Se puede ser, de Gerardo Alfonso. No aguantó más, alzó los brazos y se declaró abiertamente feminista.

Compartió experiencias de la última vez que estuvo en la ciudad a propósito del Almacén de la imagen y no se despidió sin comentar la proeza del viaje en una guagua Girón. "No importa si en La Habana cogemos P-11", expresó con sencillez. 

"Vinimos como vikingos -dijo-, pero lo que realmente queríamos era venir".

Cantó también Dice, Mujer bonita en pueblo chiquito y Mañanita de montaña, de Eduardo Sosa.

No esperó a presentar a los músicos. A pesar de su voz exquisita no opacó el talento de los demás. Bailó al compás de los tambores y se paseó por otros géneros aunque se crea una occidental que no goza al máximo una conga o un buen changüí. Se equivoca Annie.

Desde el comienzo estuvo acompañada de sus amigos de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), quienes le entregaron el merecido reconocimiento por estos años en la organización y como una de sus fieles miembros aludió al III Congreso, a celebrarse en el mes de octubre próximo.

Para cerrar, Agua, de Mauricio Figueiral. Se despidió con la bendición de Yemayá, quien esta vez no quiso, para su suerte, que lloviera a cielo abierto. Dijo adiós, felicitó a los cumpleañeros de la noche y hasta respondió a las exigencias de un "admirador" que no quiso irse sin hablarle.

Annie Garcés ya no será para los agramontinos solo una de las voces de Cabalgando con Fidel, y aunque le agradece mucho, puede ser que en esta tierra donde también encontró el amor sea a partir de hoy el Alma Sublime –nombre de su producción discográfica- de la música cubana. 

Autor: Yusarys Benito Deliano

Fuente: Radio Cadena Agramonte

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